* La víctima fue sustraída dentro de su negocio por 7 sujetos de aspecto antisocial, quienes los subieron a un vehículo sin ninguna sigla o logo.

* Al parecer estos individuos operan fuera del Centro de Rehabilitación para llevar “Detenidos” a sus víctimas.

* Otra situación ilegal, si se comprueba, es que traen “Dopados” o dormidos a adictos de E.U.A., los cruzan por la frontera y los internan contra su voluntad.

El empresario Roberto León Vega, presentó denuncia penal bajo el número único de caso 0203-2019-02646 ante el agente del ministerio público del fuero común, con cita en la ciudad de Tecate, para denunciar a Julio César Chávez González y directivos de la Clínica Baja del Sol y/o quien resulte responsable, ubicada en la Calle Guadalupe Victoria no. 27, Ejido Chilpancingo, Tijuana, B.C., teléfono 664-2088115, como posibles responsables de los delitos de ALLANAMIENTO DE MORADA, PRIVACIÓN ILEGAL  DE LA LIBERTAD, AMENAZAS Y LO QUE RESULTE.

Quien narra según los hechos “Que siendo las 18:00 horas aproximadamente del día 16 de Febrero del 2019, sin mediar palabra entraron sin mi consentimiento y conocimiento 7 sujetos a mi negocio denominado SISTEMAS EFICASES DE SEGURIDAD DIGITAL, que se ubica en la Calle Misión Santo Domingo No. 1005, Fraccionamiento El Descanso, de esta ciudad. Dirigiéndose a mi oficina donde me encontraba trabajando en mi escritorio, ordenándome uno de los sujetos, que al parecer es el líder del grupo, de aspecto antisocial, de un metro setenta centímetros aproximadamente, moreno, bigote corto, corpulento, vestía chamarra negra, pantalón levis azul, “Ponte de pie, venga para acá”, señalándome con la mano que me pusiera a un lado de la puerta de mi oficina, una vez que hice esto, procedieron otros dos sujetos a esculcarme entre mis ropas, quitándome todas mis pertenencias, reloj, cartera con identificaciones, navaja de bolsillo, 2 mil pesos en efectivo, cinto. Llaves de mi auto, negocio y casa, para después llevarme los mismos sujetos hasta un vehículo que se encontraba estacionado afuera de mi negocio, una suburban color café, sin ningún distintivo a la vista”, afirma el quejoso.

“Quiero hacer notar que por el aspecto antisocial de los 7 sujetos, todos enchamarrados y que venían en un vehículo particular y de la manera violenta que sentí, se introdujeron a mi negocio, allanándolo y privándome de mi libertad. Inmediatamente pensé que era objeto de un secuestro, ya que me dedico a la actividad de seguridad privada, por lo que decidí desde un principio no ofrecer resistencia, aunque estaba en pánico, así mismo sintieron mis dos empleados que estaban presentes, que después me comentaron que entraron en shock ante los hechos”, hace notar Roberto León.

“Durante el tránsito, casi inmediatamente pregunte con temor que si era un secuestro, recibiendo un sopapo en la cara, ordenándome, “Nomás cuando te preguntemos hablas”, en ese momento a quien identifiqué como líder del grupo e iba manejando, les ordenó que ya no me golpearan”, hizo notar nuestro entrevistado.

“Pude notar que íbamos con rumbo a Tijuana, y antes de llegar al destino donde me llevaban, el copiloto me enseñó unos papeles y me dijo “Aquí firmó tu esposa y te llevamos a una clínica”, claro que no sabía nada en ese momento, y por la forma en que fui privado de mi libertad y que ninguno de los sujetos de tipo antisocial llevaban identificaciones y menos el vehículo en que me transportaban”, aclara León Vega.

“Al llegar a lugar donde se ubica una casa color café, hablaron por teléfono celular, “Aquí estamos afuera abran la puerta”, a la vista no existe ningún letrero, se abrió una puerta eléctrica, y luego pensé que es una casa de seguridad, notando que ya era de noche y hacía mucho frio”, indica Roberto León.

“Ya adentro me presentaron con el jefe de la guardia, de nombre Germán “N”, quien iba acompañado de otros tres sujetos, haciendo notar que los sujetos que fueron por mí nunca los vi dentro de esta casa, que para mí no tiene ninguna característica de clínica. Solo los volví a ver cuándo en dos ocasiones llevaron a otras personas”, agregó nuestro informante.

“Germán “N” me llevó a un lugar que le dicen la enfermería o ditoch, es un cuarto de 2 por tres metros, con una camita y un sanitario, con baño, un lugar muy cerrado y prenden y apagan las luces como forma de tortura, ahí pase 36 horas incomunicado y con mucho frio”, anotó León Vega.

“Fue hasta el lunes 18 de febrero de 2019, que me sacaron del “hoyo”, cómo le dicen los internos y ditoch los guardias de este centro, se presentó el encargado de la guardia de nombre Víctor Jones,  quien me llevó a la oficina donde me atendió Germán Castañeda, quien se dice ser consultor de adicciones, me dijo sin enseñarme ningún documento que mi esposa había firmado, y que me iba a pasar en ese lugar entre los 4 y 6 meses, documento que hasta este momento nunca lo tuve para confirmar su autenticidad y legalidad, hasta la fecha nunca lo he visto”, resaltó Roberto León.

“Quiero hacer notar que me tuvieron incomunicado por cinco semanas, dentro del proceso solo tuve comunicación física con mi esposa e hijos cada 15 días de visita por una hora. Así mismo estuve en constante amenaza de parte de los guardias y la psicóloga, para evitar que comentáramos sobre el maltrato del que éramos objeto los internos, como la primera visita que pude ver a mi familia, con la presencia de un guardia y la psicóloga de nombre Azalia “N,” con la advertencia no vayas a mandar mal a la familia, cuando se vayan, esto con el propósito bajo amenaza de dar a entender que nos estaban tratando muy bien, que estábamos contentos y de vacaciones”, dijo molesto nuestro entrevistado.

“La realidad fue una constante tortura, ya que para der un ejemplo, en una de las visitas que tuve los sábados con mi familia les comente que con un vaso tomábamos agua 40 personas, y había personas con tuberculosis, hepatitis y uno con sida, no sé cómo se enteraron, pero una vez que acabó la visita, me subieron a la tribuna, según recuerdo fue el 30 de marzo de 2019, al día siguiente, en la mañana durante el desayuno, como a las 10:00 horas, dijo el jefe de la guardia de nombre Víctor Jones, dijo “Para esos que mandaron a mal a la familia van a tener sus consecuencias”, al día  siguiente, día lunes, en la reunión de las 11 de la mañana, me reclamaron abiertamente, que no había recibido una biblia de mi madre, unos dibujos de mi nieto y unos tenis nuevos de mi hija, cuando tengo prohibido hacerlo, más el comentario que hice del vaso donde todos tomábamos cuando nos daban la medicina”, acotó León Vega.

“La junta se dio con Azalia y Germán, me sentaron en medio de la sala, y los demás internos se formaron a mi alrededor en forma de herradura, y Azalia dijo “Hay que hacer una junta de ayuda para el señor Roberto”, que consiste en que todos te dicen lo que sienten, diciéndome como eres pinche culero, como se te ocurre mandar a la familia, chinga a tu madre, pendejo, y más groserías, donde “Desquitaron sus sentimientos”, más por temor que por ganas de hacerlo. Me quitaron los privilegios, y ordenó que me metieran al detoch, pero ya estaban cinco internos adentro, dentro de este lugar lave escusados, lavaplatos, nada extra por los mil dólares mensuales que pague y mi familia”, aseveró Roberto León.

“Como resultado de este “Tratamiento” solo me quedó una sensación de temor e incertidumbre, me hice analizar por el posible contagio de enfermedades, no hay un tratamiento específico o programa profesional que justifique el maltrato y abuso de quienes, en ese momento estábamos internos en esta casa, no sé qué tipo de permisos tengan o autorización para justificar que son un centro de rehabilitación, más aún cuando tuve conocimiento que estaban dentro del mismo sujetos que los trajeron drogados y dormidos, no solo de Estados Unidos y de México”, manifestó Roberto León.

También incluyó como prueba documental privada una hoja autografiada por Julio César Chávez, quien visitó en dos ocasiones su centro de rehabilitación, hasta subió a hablar a la tribuna, además de enviar un oficio a Caleb Cienfuegos Rascón, Secretario de Salud en Baja California, para que se investigue a Julio César Chávez González, a los directivos de la Clínica Baja del Sol de Tijuana y quien resulte responsable por contravenir la LEY DE PREVENCIÓN, TRATAMIENTO Y CONTROL DE LAS ADICCIONES PARA EL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA. Primero por la forma de internar a las personas dentro de este lugar, que no tiene las condiciones y programas de tratamiento para las adicciones. 

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