¿Sabes lo que hace una avestruz ante algún problema? curiosamente encontraremos relación entre el tema que acabamos de tratar la semana pasada, quien no lo haya leído les recomiendo buscar la publicación “Lo dejamos para después”.

En algunas historias, caricaturas, o incluso como parte de la creencia popular, se dice que los avestruces ante el peligro entierran la cabeza debajo de la tierra, esto en la vida real no ocurre, pero es un mito que podremos utilizar perfectamente para comparar dicha acción de esta ave, con el comportamiento “Esquivo” de ciertas personas ante los problemas.

Podríamos llamarlo algo así como el efecto avestruz, y sería a todo aquel que ante circunstancias negativas, tiende a evitar el confrontar dichas circunstancias, o información. Por ejemplo, seguramente conoces a alguien en la oficina que al recibir observaciones sobre su digamos “Pobre desempeño”, pareciera tener un filtro atencional que solamente deja pasar la poca información positiva, ignorando al instante toda connotación negativa. Es algo así como esconder la cabeza ante los problemas, hacer como si no existieran.

Pudiésemos pensar que esto nos permite librarnos del estrés, pero al mismo tiempo nos limitamos en cuanto a la posibilidad de desarrollar nuestras habilidades laborales, e incluso crecer como personas.

Hay ocasiones en la vida en las que podemos ser víctimas del efecto avestruz, por ejemplo, si en algún momento has considerado que has perdido el rumbo, y no tienes metas u objetivos claros en cierta etapa de tu vida, la incertidumbre consecuente puede llevarte a preferir ignorar, o resistir, tal vez autoevaluar tu estado actual, evitando recordar cómo es que has llegado hasta aquí y hacia dónde quieres, o deberías ir el día de mañana.

Sedemos el control de nuestra vida, como un barco de papel dejando que lo lleve la corriente, dejando que las cosas ocurran por si solas.

Algunas veces cuando pasamos por algún evento de gran carga emocional, ya sea un despido, una separación, etc. También suele ser tentador esconder la cabeza debajo de la tierra, como intentando no procesar, ni dar la importancia que una situación así amerita.

Una persona lo suficientemente madura en sus emociones debería ser capaz de utilizar herramientas ante algún problema, cuando nos ocultamos suele ocurrir que no confiamos lo suficiente en nosotros mismos, y lo disfrazamos con una actitud de: “No pasa nada”.

Bueno y ¿En qué formas me puede perjudicar el pasarme evitando cualquier problema?

Comenzaríamos con tomar malas decisiones, ya que no vemos el abanico completo de opciones que tenemos para afrontar, y solucionar, la situación. Ignorar es algo que decidimos hacer, por lo tanto siempre tenemos conciencia de nuestra huida, lo cual puede afectarnos emocionalmente. Muchas veces escapar del problema, no solo no lo soluciona, sino que lo hace más grave aún. Y como consecuencia nuestras metas, quedarán cada vez más y más lejos, un problema no resuelto en el trabajo, en la pareja, etc., es un estancamiento hacia un mejor bienestar.

“Huir de los problemas es una carrera que nunca ganarás, lo que llevas dentro te seguirá a donde vayas”.

¡Nos vemos en la próxima ocasión!

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