Por: Claudia Rosales “Claus”

Cada vez que ignoramos, enterramos.

Cada vez que volteamos la mirada, que tapamos nuestros oídos, o cerramos nuestro corazón empático hacia el dolor de los demás, hacia los crímenes diarios, hacia la irresponsabilidad atestiguada…enterramos.

¿Son mis muertos o no son mis muertos?

¿Soy copartícipe de la muerte de aquel inocente al que le chocó un conductor que iba ebrio, cuando en mi familia no pongo el ejemplo básico de “si tomo no manejo”?… ¿Qué ejemplo le doy a los míos?

Porque queda claro que el ejemplo siempre arrastra. Fomentar conciencia no es palabra, sino acciones.

¿Son o no son mis muertas todas aquellas mujeres que matan a diario, cuando lo que hago es cerrar la boca ante el abuso del que he sido testigo en algunas parejas, o cada vez que comparto imágenes que denigran la figura femenina?… ¿Qué tan cómplice me vuelvo?

¿Son o no son mis muertos los niños que dejan de respirar por los golpes de un adulto, cuando al presenciar un acto correctivo exagerado que “raya” en el abuso físico de un padre o madre hacia sus hijos no hice nada, o quizás en mi propio hogar, lejos de reaccionar con autoridad, reaccioné con ira?…  ¿Qué semilla dejé sembrada?

¿Son o no son mis muertos los que se han ido en esta pandemia, si actué con el egoísmo a cuestas y bajo la bandera de “si me va a dar que me dé, total de algo me he de morir”; dejando de lado la conciencia de saberme parte de una comunidad donde comparto el mismo oxígeno y el mismo suelo?… ¿Dónde queda la empatía?

¿Son o no son mis muertos los que mueren de sobredosis, si “valiéndome madres” consumo o compro drogas de manera ilegal… ¡Total, nomás es tantito!?… ¿Formo parte de una red donde cada “churro” en la mesa o en “el party” viene tatuado de sangre?

¿Son mis muertos o no son mis muertos?

En nuestra hermosa cultura, la tradición del día de muertos nos proporciona ese maravilloso espacio y momento de disfrutar los aromas del cempasúchil y la flor de naranja.

Es temporada de recordar a nuestros seres que se han adelantado, sabiendo que por muy lejos que hayamos llegado, siempre volaremos hacia el más allá.

Y entonces, ¿este aire que hoy respiramos se llena de las palabras que hablamos o de las acciones que dejaremos?

Un día estamos sobre el piso, otro estaremos debajo del mismo.

Compartiremos ese espacio del recuerdo o del olvido, ciertamente.

Mientras tanto, cuando los pies responden a la gravedad y los pensamientos a la libertad, mientras estamos vivos, seria bueno hacer pausas de conciencia y preguntarnos a quiénes recordamos con amor y a cuántos hemos enterrado por omisión e ignorancia (que no nos redime), producto de nuestra sordera y ceguera voluntarias.

Este día de muertos:

Los muertos por covid, por sobredosis, por hambre, por choques de borrachos al volante, por feminicidio, infanticidio y homicidio…

¿Son o no son tus muertos?

Ps.1. Aislarnos no es desentendernos. No nos hagamos de la vista gorda, que estamos enterrando a muchos.

Ps.2. El abrazo que damos con el alma o la voz con la que defendemos una injusticia, nos hace más libres y nos hace crecer.

Sí, todos somos una misma bola en esta esfera.

Ps.3. No quisiera imaginarme como una turista por el mundo, donde el destino final quedó como meta y no como meta, el camino. 

Ps.4. Cuando sientes que arde el corazón ante el dolor de los demás; esa furia definitivamente, es positiva. 

Ps.5. Agradezco la oportunidad de colaborar en El Heraldo BC. (“toiii” muy contenta)

Esta sección “Pláticas de-vidas” es un pequeño espacio desde el punto de vista de una mujer, madre, profesionista y ciudadana metiche, para compartir juntos los temas más comunes de nuestra vida cotidiana. Son pláticas debidas, sobre pláticas de vidas.

Contacto: @rosales_claus

arqclaudiarosales@gmail.com

-LAS OPINIONES EL AUTOR, NO REFLEJAN LAS DE LA EMPRESA-

4 Comments

Joel Meza octubre 22, 2020 at 9:57 am

Estas reflexiones me hicieron recordar el proverbio africano “toda la aldea cría a un niño”. Entonces… también lo lleva a la tumba.

Geno octubre 22, 2020 at 9:59 am

Muy cierto, el ejemplo arrasa! Claus, espero que tus palabras lleguen muy lejos, y hasta lo más profundo de cada lector para hacer conciencia. Gracias!

MonnVG octubre 22, 2020 at 10:35 am

Sin duda nuestros muertos!
Felicidades Claus!!! Ahora por este espacio, siempre te leo, en tu muro, en el otro espacio en Zona Lider que imagino también sirvió como catapulta y ahora por “acá” y a donde vayas.
Mucho éxito!

IGNACIO FELIX octubre 22, 2020 at 9:32 pm

Una reflexión profunda, muchas cosas para pensar y como cambiarlas como crear conciencia colectiva. Gracias por tu columna

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