(Basada en hechos reales)

Sara era una madre soltera de un niño de 10 años, Carlitos. Su padre los abandonó cuando Carlitos tenía 3 años para irse con otra mujer, así que a Sara le tocó trabajar, duró desde que Carlitos tenía 3 añitos. Felizmente contaba con la ayuda de su madre, que era quien cuidaba a su hijito mientras ella trabajaba, era su única familia, pero falleció y ya no tenía con quien dejar a Carlitos…

Sara, no podía dejar de trabajar y como vivía alquilado tenía que dejar solo a Carlitos en casa todo el día, ya que estaba de vacaciones en el colegio, ella lo llenó de juguetes baratos y películas para que no se aburriera pues su trabajo no le permitía pagar una niñera ya que a las justas les alcanzaba para comer…

Un día llegaron unos nuevos vecinos, que a Sara no le daban buena espina, ya que tomaban y traían gente de mal vivir, ya que ella compartía el último piso con otros 5 inquilinos más, desconfiaba de dejar a su hijo, así es que decidió de ahí en adelante dejarlo encerrado con llave para que nada le pasara….

Todo estuvo tranquilo hasta el tercer día en el que Sara se fue a trabajar, algo en su corazón le decía que no fuera, y su hijo ese día tuvo una pesadilla y le pidió a su mamá que por favor no fuera a trabajar que él quería que se quedara…

Sara le dijo que todo estaría bien, le dejó un celular y le dijo que lo estaría llamando en todo el día para que estuviera más tranquilo, que ella debía de ir a trabajar sino la despedirían, así es que Carlitos entendió…

Sara se fue muy preocupada a trabajar, pero mientras pasó el día, se tranquilizó y llamó a su pequeño y todo estaba bien. De pronto, mientras ella trabajaba escuchó un sonido a lo lejos y luego sintió un fuerte remezón, la tierra comenzó a temblar y todos en su trabajo corrían desesperados a buscar un lugar donde salir, ellos tenían salidas de emergencia y les fue fácil salir del lugar. Mientras Sara solo pensaba en su hijo y llamaba al celular pero no entraba la llamada…

Después de muchos intentos al fin logró entrar la señal y le contestó su hijo muy asustado: “¡¡¡¡Mami dónde estás, no puedo salir, tengo miedo!!!! ¡¡Mami no tengo llave ayúdame por favor!! Mamita la tierra tiembla se cae todo, corre, ven rápido tengo miedo” Dijo llorando. “Los vecinos han querido ayudarme pero la puerta es de metal y estoy encerrado, ¿Mami dónde estás?”

De pronto se cortó la señal. Sara gritaba desesperada mientras corrió hacia su casa que estaba a pocas cuadras de su trabajo, mientras el terremoto era cada vez más fuerte ella veía la casa vecina caerse poco a poco, vio claramente cómo se abría parte de la tierra y a su vez postes de luz caían derrumbados, a ella no le importaba, seguía corriendo hacia su hijo. Cuando llegó a su casa la vio toda destruida, sus vecinos afuera llorando y diciendo que no pudieron sacar a su hijo porque ya todo se caía, pero ella aun guardaba las esperanzas de ver a su hijo. Subió en lo que aún quedaban de escaleras e ingresó a su piso, vio que su cuarto estaba semi destruido, la puerta permanecía intacta pero alrededor trozos de cemento estaban caídos, tomó su llave y abrió el cuarto, cuando entró vio horrorizada las zapatillas de su pequeño y a él tendido sobre un gran pedazo de cemento y muchos pedazos más pequeños que ella intentó quitar pero fue inútil… Su hijo había muerto y en sus manos traía una foto de su ella cuando él tenía 1 añito…

Sara se puso tan mal que se desmayó, al levantarse le dijeron que su hijo había fallecido y ella más tranquila solo lloró y con una pena que la embargo por años la pérdida de su hijo.

Pasaron 5 años y ella no volvió a hablar de su hijo con nadie porque era un dolor recordarlo que prefería que ya no le estuvieran preguntando. Sara se volvió a comprometer y salió embarazada, tuvo otro pequeño al cual ella y su esposo cuidaron mucho, esta vez ella no estaba sola, la ayudaba su suegra y la familia de su esposo, ella se iba a trabajar tranquila, hasta que un día su suegra cuidaba a su hijo se fue a comprar algo, dejando encerrado en el cuarto al hijo de Sara, ya que había dejado la cocina prendida y tenía miedo que se quemara con la cocina, pues el pequeño estaba durmiendo.

Solo se fue unos segundos, ya que la tienda estaba al frente, pero el pequeño de 5 años muy travieso se levantó y había tomado una caja de fósforos y prendió su colchón, rápidamente se prendió todo el cuarto y estaba por producirse un incendio, cuando la abuela entró a su casa vio mucho humo y corrió hacia el cuarto a abrirlo pero el pequeño no estaba, ella estaba muy asustada y vio tranquilamente como el niño jugaba en la sala, lo miró y le pregunto si estaba bien.

“¿Quién te abrió? Estaba con llave la puerta”. El pequeño dijo “Mi amigo Carlitos me ayudó a salir mamita, él siempre me cuida y juega conmigo”, la suegra de Sara, lloró y abrazó a su nieto, ella jamás pensó que un segundo podía haber perdido a su pequeño nietecito…

Aunque se quedó muy intrigada quien habrá sido ese pequeño Carlitos que lo ayudó, y ella solo pensó que fue un angelito que cuidó a su nieto, hasta que lo comentó con Sara.

Sara, no podía creerlo ya que ella jamás había contado que tuvo un hijo por el dolor inmenso que le producía, pidió perdón a su suegra y a su esposo por haberles ocultado esa gran verdad, lloró amargamente y ellos comprendieron su dolor y que cada vez que hablaba de él era como si una daga traspasara su corazón…

Sara los llevó hasta su tumba y cuando llegaron quedaron anonadados y totalmente sorprendidos de lo que vieron. Sobre la tumba de Carlitos estaba la copia del juego de llaves de la casa de su suegra, llave con la que seguramente Carlitos ayudó a su hermanito menor, sin duda no quería que le pasara lo mismo que a él, que murió encerrado por un descuido inevitable e inesperado de su madre…

Sara abrazó la tumba pidiendo perdón a su hijo por haberlo ocultado y le agradeció el haber protegido a su hermanito y haber llegado a tiempo para salvarlo como ella no pudo hacerlo por él.

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