Relatos de Ultratumba

Por: Jorge Vargas

(Texto tomado de internet)

Empiezan los preparativos…

¿Cuál será el menú de la cena y en qué lugar nos reuniremos?
Aparece la pregunta inevitable: ¿Cuántos somos este año?

Y en la respuesta aparecen implícitamente las sillas vacías de las personas que no están…

Las que están lejos y que la vida llevó por otro camino, la que eligió no estar porque se enemistó con alguien de la familia y la que Dios se llevó a su lado.
Y aparece la tristeza y las sillas vacías duelen.  Es entonces cuando más necesito ese abrazo que cobija, que protege, que es prolongado… y que lamentablemente no va a llegar…

Me doy cuenta que extraño esa sonrisa, esas pláticas amenas, esa complicidad que teníamos, esa mano dispuesta a ayudarme siempre, esa compañía.
Los ojos se me llenan de lágrimas y duele mucho, muchísimo,  pero esa es la realidad y hay que aceptarla; suspiro profundo y cierro mis ojos como queriendo que ese aire llegue hasta esa persona que me falta.

Abro mis ojos y  al girar la cabeza  veo  las Sillas Ocupadas conlas personas que me aman y que yo amo y entonces ¡sonrío!

Así es la vida con pérdidas y ganancias, y así voy a brindar el 31 con lágrimas contenidas por esas Sillas Vacías y sonriendo desde el alma por las Sillas Ocupadas.

Alegre, sí, alegre a pesar de la tristeza porque estar alegre no necesariamente es estar feliz.

La alegría es una emoción pasajera que termina cuando el buen momento finaliza.
La felicidad es otra cosa, es un estado del alma.

Ser feliz es estar en paz, pleno; sabiendo que estoy recorriendo el camino correcto, el que coincide con el sentido de mi vida, el de mis temores y mi coraje, mis virtudes y mis defectos; mi camino el que yo elegí, un camino en el que hice todo lo que pude y más…

Brindaré por los que no están y brindaré incondicionalmente por los que sí están, por los que amé y por  los que amo y con lo que tengo, procuraré ser feliz.

Posiblemente tú también tengas sillas vacías en tu mesa este año al igual que yo, pero a pesar de los ausentes y con la dicha de los presentes, te deseo un feliz y próspero año nuevo para tí y toda tu familia.

Que tus anhelos se hagan realidad y que llegue a tí lo que tu corazón tanto desea.

Disfruta de lo que tienes hoy porque no todos tienen esa dicha.

¡Un gran abrazo a distancia y que Dios te bendiga hoy y siempre!

-LAS OPINIONES DEL AUTOR, NO REFLEJAN LAS DE LA EMPRESA-

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