Por Lylia Ciriam Verdugo Ruiz

Muchos días han pasado desde que inició la cuarentena,  el tiempo transcurrió y para muchos se convirtió en más tiempo. Algunos ya han pasado más de 70 días en sus casas. Hay quienes hasta perdieron la noción de la fecha en que vivían. Con todo y a pesar de todo, debemos tratarnos bien y ver que, día con día somos “Sobrevivientes”. Si, porque somos personas que seguimos con vida después de pasar una situación de extremo peligro. De momento, no sólo pasamos la enfermedad, también resistimos a los días de encierro, nos adaptamos a las nuevas condiciones de trabajo, a la manera de adquirir lo necesario, así como a las medidas higiénicas. De un momento a otro nos vimos invadidos de diferentes presentaciones de desinfectantes y cloro. Reflexiono sobre lo que perdimos a consecuencia de la Pandemia, una de ella es el acercamiento y contacto físico, tan importante para el ser humano. ¿Se imaginan? un escrito de Mario Benedetti  “Te quiero para volvernos locos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles, eso sí, tomados de la mano, mejor dicho… del corazón”. Esa frase hoy en día quedaría fuera de lugar, no imagino las relaciones humanas, post-pandemia. Las pláticas serán de lejitos, nos saludamos con ademanes, incluso con las personas cercanas el saludo es con distancia. Escuchamos que alguien estornuda y palidecemos por el temor de contagiarnos de algo.

No me había percatado de que somos “Sobrevivientes” hace unos días fui a realizar unas compras, el encargado del negocio saludó a los asistentes y posibles clientes entre los que me encontraba, comentó lo siguiente: “Después de poco más dos meses, de estar cerrado mi negocio, estamos aquí puros “Sobrevivientes”, debo decir que el propietario se veía contento, sobre todo al manifestar que por el momento su familia estaba sana y trabajando. Continué haciendo las compras para la semana, pero se me quedaron grabadas sus palabras, jugueteaban en mi memoria, se repitieron muchas veces, como si quisieran que les pusiera más atención.

Dos días después hubo muchos incendios en nuestro Estado y con ello muchas viviendas dañadas, familias afectadas y algunos comercios. También como consecuencia de los incendios fallecieron dos personas integrantes del Ejército Mexicano (Del municipio de Tijuana) fue entonces que recordé nuevamente esas palabras “Somos sobrevivientes”. Después llegó a mis manos un libro de nombre Pensar la Pandemia. “Aportes filosóficos para el análisis de la actual emergencia sanitaria”, publicado en Tijuana, en el mes de mayo de este año. Menos de cincuenta páginas hacen patente el sentir de muchas personas a raíz de nuestras vivencias, me atrapó un escrito de Alonso González, que en su texto “Todo Va bien” dice “La situación actual de cuarentena global si es excepcional, y no se trata simplemente de una variación, o una encarnación más de la excepción” y según su dicho la “nueva normalidad” será, una en que la cuarentena es realidad permanente, un esquema operativo virtual en mayor o menor medida efectuado, actualizado según las circunstancias.

Esta novedad no sólo modificará la manera en que el Estado administra nuestras vidas, sino también la manera en que nosotros en este nuevo orden dromocrático (En cuanto administra, permitiendo y restringiendo, el flujo y dirección del movimiento espacial humano) y de visibilidad modificada resistimos, accedemos, negociamos y huimos de esta nueva vigilancia. La visibilidad personal, se ha visto invadida. Quizá este fragmento hace hincapié en lo que está sucediendo cada día. Debimos adaptarnos todos y lo hicimos, pero también perdimos parte de nuestra intimidad e independencia, muchas personas han replanteado las formas en que trabajan desde sus casas,  los horarios se han tenido que restringir, ya que dejaron de respetarse y muchas personas trabajaban más horas pero ni cuenta se dieron, todo lo hacían desde sus computadoras, y muchos debieron lidiar con la posible pérdida de su trabajo, así que todos somos “Sobrevivientes” de la tecnología que ahora ocupa nuestras casas, y en algunos momentos hasta invadió nuestro el tiempo de descanso. Con todo ello lo pasamos y lo “Sobrevivimos”

Ahora se habla de plantear nuevas formas de trabajar desde casa, estableciendo horarios y tareas específicas, dejar tiempo a la persona para que cumpla con sus demás compromisos y/o pasatiempos, si ya antes hablábamos del Síndrome de Burnout o síndrome de estar quemado, por agotamiento físico, mental y emocional, causado por el cansancio psíquico o estrés que surge de la relación con otras personas en un dificultoso clima laboral. Muchas personas hemos tenido que hacer el trabajo en casa, independientemente de las otras labores que hay que hacer en el hogar, suponiendo que se tenga un lugar adecuado para trabajar en ella, con las necesidades básicas cubiertas y sin establecer una diferencia entre el trabajo que desempeña un hombre o una mujer. El trabajo desarrollado en casa también incrementó el agotamiento en las personas, así que una vez más diré que somos “Sobrevivientes”, ante las circunstancias que se presenten en el país debemos irnos adaptando, como personas a las que las adversidades, de cada día representa un nuevo reto y una oportunidad de salir victoriosos en momentos que para muchos son más que desastrosos.

Por lo pronto regresaré a la realidad buscando nuevos escritos salidos de la mente de aquellos que describen lo que ven a su alrededor, en el transcurso y después de la pandemia, de lo que debemos aprender todos. Para seguir cuerdo en este mundo extraño quienes escriben lo que ven, según el color del cristal con que miran los hechos cotidianos.

“Una vez alguien me preguntó cómo podía levantar la cabeza tras todo lo que había pasado. Y le dije: por que soy un superviviente, no una víctima”                

Ignacio Novo

 “Las especies que sobreviven, no son las más fuertes; niño aquellas que se adaptan mejor a los cambios”

Charles Darwin

*LAS OPINIONES DEL AUTOR NO REFLEJAN LAS DE LA EMPRESA*

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