En abril de 2010 publiqué lo siguiente que, por la vigencia, reproduzco:

“Días atrás llamó la atención la petición de alto nivel que hizo el presidente Calderón estando de visita en Chiapas, en cuanto a que “El cielo y el Dios que cuida y protege a San Juan Chamula pueda iluminarnos a los gobernantes”, porque obliga a pensar que son tantas y tan abrumadoras las limitaciones, carencias y deficiencias para resolver los graves problemas en los que mantiene al país la administración que encabeza, que requiere de la ayuda celestial y divina para transitar a buen destino. Ha de ser, seguramente, porque no se cumplieron sus sueños”.

“En efecto, el 29 de abril pasado el presidente dijo también: “Yo algún día sueño poder ver, leer o escuchar en un medio que hay dos partes de la página; en una, que estén los hechos o las noticias malas, y en otra, las noticias buenas…”, pero los problemas tampoco se resuelven soñando, sino con acciones ciertas, atinadas, inteligentes y certeras”.

“Evidentemente, el problema principal es la grave inseguridad pública que afecta gran parte del territorio nacional, en donde a más de tres años de distancia de la ‘declaración de guerra’ a la delincuencia organizada, los costos han sido demasiado elevados: la pérdida de vidas inocentes es una lamentable constante, la falta de estrategia es evidente, la delincuencia no se ha contenido y, por el contrario, sus acciones temerarias siguen creciendo paulatinamente atacando con mayor frecuencia a autoridades y mandos policíacos. Es evidente, también, que no son ‘una ridícula minoría’ -como los ha calificado el presidente- sino un cúmulo de grupos delincuenciales que no han sido enfrentados debidamente por el Estado, al no haber disminuido ni su fuerza, ni su presencia, salvo en muy contados casos”.

“Se ha dicho con insistencia que esta guerra no se ganará a balazos, sino con estrategias perfectamente delimitadas que aminoren el poder de la delincuencia, incluido -claro está- el aspecto económico; sin embargo, la actividad oficial no va en tal sentido. Por un lado, no existe trabajo de inteligencia que permita desarticular bandas criminales a partir de trabajos de investigación profunda, como en casos recientes de Estados Unidos -en febrero de 2009, la operación “Xcellerator” logró la captura de 750 personas, desmanteló una red que operaba en más de la mitad de su territorio; decomisó casi 60 millones de dólares, una muy considerable cantidad de droga, 159 vehículos, 3 embarcaciones y 3 aeronaves-; Colombia, en febrero de 2010 culminó la “Operación Fronteras” y anunció lo que catalogó el “golpe de la década”, desarticulando 4 redes de narcotraficantes y capturar 21 personas entre quienes figuraban 12 pilotos y una mujer, acusada de ser el enlace entre cárteles mexicanos y colombianos.”

“En nuestro país, por el contrario, salvo casos de verdadera excepción en los que opera la flagrancia, en los aseguramientos de droga -medianos y grandes- se detiene sólo a quien la transporta -el ‘burrero’- sin realizar trabajo de inteligencia alguno que permita dar con el origen y destino tanto de la actividad como del estupefaciente. Además, por el lado financiero, tampoco existe trabajo de inteligencia que permita asegurar recursos provenientes del narcotráfico, salvo en los casos de flagrancia o de chiripazos, como el de Zhenli Ye Gon”.

“Pero más allá, incluso, no se percibe un interés real y verdadero del Estado para investigar, perseguir y capturar, las estructuras de impunidad que a lo largo de los años permitieron el florecimiento de las estructuras de la delincuencia, a las que se refería el ex procurador Medina Mora desde el inicio de la gestión presidencial. Si bien es cierto diversos carteles se han apoderado de gran parte del territorio nacional, es elemental colegir que no fue simplemente porque sí, sino porque quienes teniendo el deber de combatir la delincuencia se aliaron con ésta por componenda, complacencia, o disimulo, no sólo elementos o mandos operativos sino mandos superiores y directivos. Y en esa conquista de espacios territoriales, teniendo pleno dominio sobre geografía y autoridad, les fue poco complicado extenderse en sus límites a base de intimidación, fuego y sangre. Ahora que, a aquéllos -los ‘servidores públicos’-, habría que rastrearles también sus bienes tanto en México como en Estados Unidos -Incluidos familiares y testaferros-, para que paguen no sólo con su libertad sino con el decomiso de lo que hurtaron y han ‘blanqueado’, adquiriendo inmuebles allende la frontera, o naves industriales, o negocios de color rosa”.

“Asimismo, llama también la atención la postura de los Clinton, tanto del ex presidente como de la secretaría de Estado; él dijo el 24 de abril pasado, claramente, que “Cuando mi esposa asumió el cargo, comenzó a hablar con autoridades mexicanas sobre un plan de cooperación más estrecho, pero encontró una actitud de ‘mucha firmeza’ en la defensa de la soberanía nacional”, sugiriendo para México un plan similar al que Colombia utilizó en su combate al narcotráfico. Pero este plan estratégico colombiano revistió de muchas reformas legales, que ni remotamente interesan realizar en nuestro país, comenzando, por ejemplo, con que el Fiscal General de Colombia no es nombrado por el presidente de la República, ni depende de él. Hillary, por su parte, dijo hace tres días: “No hay una estrategia definida en la lucha antinarcóticos en México y otras partes del hemisferio; necesitamos estrategias más inteligentes, más efectivas, para abordar esta amenaza continua a la sociedad civil, pero no estamos ni cerca de lo que yo podría considerar una estrategia efectiva”.

“Por otro lado, en el aspecto interior tampoco hay coordinación, ingrediente elemental e indispensable para una correcta planeación estratégica. Recientemente, la SEDENA informó que del 1º de diciembre de 2006 al 12 de mayo de 2010, personal militar ha asegurado 55,574 armas de fuego; sin embargo, en datos paralelos al Tercer Informe de Gobierno -septiembre 2009-, el presidente se jactó en televisión “En lo que va de mi gobierno, hemos asegurado más de 50 mil armas a la delincuencia”, aunque la SSPF había hecho público que al 31 de mayo de 2009, el aseguramiento de armas desde el 1º de diciembre de 2006 era de 7,118, sucediendo situación similar con las cantidades de droga asegurada, vehículos, cartuchos, delincuentes detenidos, etcétera. O sea, cada quién sus cifras, su visión, su rumbo. Su guerra, pues”.

“Por todo lo anterior -y mucho más-, la petición celestial del presidente deriva de la impotencia para resolver humanamente las cosas”.

Hasta allí la transcripción.

En la actualidad, próximo a rendir su primer informe de gobierno, el Presidente López Obrador ha pasado de “Abrazos, no balazos”, al “Pórtense bien”, como mensajes fundamentales en y para el combate a la delincuencia.

Y como en su momento dijera Pérez Reverte en el gobierno de Calderón, hoy de nueva cuenta cobra vigencia: “Esto ya no es un guerra, es un desmadre”.

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