El Presi o El Diputado

En memoria de un amigo, Presidente Municipal de Tecate, de extracción obrera perteneciente a la C.T.M. (Confederación de Trabajadores de México),  líder innato, hombre leal y fiel a las siglas cetemistas de las que fue emanado, para dirigir por varias veces las masas más fuertes del obrerismo tecatense, firme en sus convicciones, luchó incansablemente por la unidad de los militantes del tricolor, al que perteneció hasta los últimos días de su existencia, mismo del que recibió el apoyo y la oportunidad de contender en las elecciones para presidente municipal en 1956, en este segundo periodo de los ayuntamientos fueron años, épocas y tiempos en los que se elegía a los mejores hombres, para llevar por el mejor de los senderos a su pueblo.

Fueron los obreros, agricultores, ganaderos, comerciantes, constructores, vitivinicultores, rancheros, indígenas y otras agrupaciones quienes lo llevaron a ocupar la silla presidencial durante el periodo de 1956 a 1959.

Los que conocieron a don Armando, por el aprecio que  le tenían lo llamaban El  Presi o El Diputado. Este distinguido personaje estén de acuerdo o no, de lo que hoy se escribe, gobernó en tiempos de vacas flacas, los sueldos de funcionarios eran raquíticos, el dinero era escaso y si hubo algunas gorditas no se supo donde estuvieron nunca aparecieron.

Lo cierto que don Armando de obrero se fue a cumplir como presidente municipal, al término de su gestión administrativa, retornó a su antiguo trabajo, que por tres años había abandonado para cumplir con la misión, de guiar por el mejor de los destinos a un pueblo que depositó toda confianza en él, al cual según los testimonios no los defraudó, si bien es cierto que Armando era de un alegre vivir, se sabe que siempre cumplió con los deberes de autoridad y pese a que algunas veces le llevaban documentos a firmar a la cantina en deshoras de oficina, para Armando no había horario atendía sin distingo a toda persona que solicitaba de su atención, era hombre de carácter fuerte, pero quien si lo sacaba de sus casillas coloquialmente hablando era don José Osuna “El Canelo”, cuando le decía “Te acuerdas Armando cuando te llevaba los papeles de la gente, a la cantina para que los firmaras”, a risa forzada Armando contestaba “Ya vas a empezar con tus tonterías pinto…… Canelo”, fueron muy cuates, buenos amigos.

Armando es uno de los pocos o muchos presidentes según la lente con el que sea observado, que escapan a la guillotina de la crítica negativa, pues él no salió con los bolsillos llenos de billetes, ni señalado como terrateniente, solo se le conoció una modesta casa de su propiedad donde vivió en compañía de su esposa y sus hijos, único patrimonio con el que contaban, una herencia que fue compartida equitativamente entre la familia en los momentos en que fue vendida, ubicada a un lado del puerto de entrada a la unión americana.

Los que conocieron a Armando lo recuerdan con aprecio por la claridad y limpieza con la que gobernó, pero ¿quién fue este personaje, que la mayoría de las veces se le veía vestido de botas, camisa, pantalón vaquero y elegante texana de lana?

Armando fue el hijo primogénito de una familia de cuatro, nació el 8 de septiembre de 1921, sus señores padres fueron don Alfonso Aguilar y doña María Avilés, en 1923 nació su hermano el popular Toto, de quien brevemente vale la pena recordar algo de su trayectoria, durante muchos años hasta sus últimos días, estuvo al frente del honorable cuerpo de bomberos de cervecería, siendo esta empresa la única que contaba con el mejor equipo de apaga-fuegos, con este equipo la población se sentía segura, ya que al ocurrir un siniestro el personal de vigilancia hacia accionar el silbatazo expulsando esbeltas y gruesas fumarolas en señal de que había que acudir en auxilio, cuando esto sucedía, El Toto en un pequeño Jeep se adelantaba a la bombera y sus hombres, para valorar la intensidad del incendio poder así adecuar estrategias de ataque al fuego, de manera tal, de no poner en riesgo la vida de ninguno de sus hombres.

Estos dos hermanos, tanto Armando como El Toto, nacieron en la colonia minera Santa Rosalía perteneciente a la empresa francesa El Boleo, don Alfonso, padre de estos niños ocupaba un digno cargo en la aduana marítima de Santa Rosalía, en la que laboró por un largo periodo, con el deseo de mejorar económicamente y conocer nuevos horizontes, pidió su traslado a la aduana de Mexicali, haciendo la ruta, Santa Rosalía como punto de partida, tocando a su paso el Puerto de Guaymas y descender en el desembarcadero  La Bomba, varios años de servicio presto en esta aduana de Mexicali, aquí en esta ciudad donde quedó encantado el Astro Rey, nacieron los otros dos miembros más de la familia, en 1925 nació Bertha, dos años después en 1927, nació doña Eva cinco años más tarde murió doña María, a falta de su ayuda idónea, compañera de muchos años don Alfonso tal vez sintiendo que algo le hacía falta, pidió en 1934, el cambio a la aduana de Tecate, donde Armando curso su instrucción primaria en la legendaria escuela Padre Kino, de Tecate, se trasladaron a Naco, Sonora pequeño pueblo donde don Alfonso siguió ejerciendo la carrera de aduanero, por su parte Armando estudiaba y trabajaba en las oficinas administrativas de correos, tiempo después logro integrarse como auxiliar en las oficinas de Migración.

La familia Aguilar Avilés no duraba mucho tiempo en las plazas a donde era trasladado don Alfonso dada su capacidad  frecuentemente era movido de lugar, estando en Sonora, le fueron solicitados los servicios para ocupar un puesto de importancia en la aduana de Tijuana, no sin antes de tomar el nuevo cargo, dejó instalada la familia en Tecate, confiando en que el pueblo era uno de los más pacíficos y seguros, aquí don Alfonso terminó su carrera como trabajador de aduanas, así también vivió en 1956, sus últimos días, año en que murió y Armando, su hijo se convirtió en el segundo presidente municipal de Tecate, periodo en el que le tocó recibir la visita de Adolfo López Mateos, presidente de la República Mexicana, en la que se aprovechó para solicitarle la terminación de la carretera Tecate a Ensenada.

Los últimos años de Don Armando como trabajador de cervecería fueron de estar a cargo de la reparación de los transportadores que estaban en el departamento de almacén de envases. A él se le debe también el haber levantado en su periodo Presidencial el monumento a la Madre.

La realización de este trabajo fue posible gracias a la colaboración del señor Rubén Ruiz Aguilar quien aportó el material gráfico consignado en esta publicación de fecha 22 de agosto de 2019.

Imagen histórica tomada el 1 de diciembre de 1956, fecha en que termina el periodo presidencial Don Eufracio Santana Sandoval y toma posesión del cargo Don Armando Aguilar Avilés.
Licenciado Adolfo López Mateos a la firma del compromiso con los tecatenses para la terminación de la carretera Tecate-Ensenada.
Mensaje al pueblo de Tecate por el Presidente de la República Mexicana Adolfo López Mateos.
Arribó del Presidente de la República Mexicana Adolfo López Mateos a Palacio Municipal de Tecate.

Por Emilio Sánchez Pérez
Cronista  Municipal

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