El diario La Jornada publicó (14.07.19) una nota en la cual se invita a los lectores a enterarse de 9 notas publicadas por el Julián Assange en Wikileaks relativas a la “Lucha” de las autoridades mexicanas contra el crimen organizado. La colección de noticias pone de relieve la cortina de corrupción que cubre la actividad de la clase política mexicana en proceso de su propia descomposición, los acontecimientos que se desenvuelven como en un filme en la serie de Assange demuestran sobradamente las relaciones cómplices de gobiernos anteriores con el crimen organizado.

Para el Departamento de Estado de Estados Unidos, la estrategia de seguridad de anteriores gobiernos mexicanos careció de un aparato efectivo de inteligencia para producir información de alta calidad y operaciones específicas. La oficina resumió que “El uso que hace México de inteligencia estratégica y táctica es fragmentada y dependiente del apoyo de EEUU”; en un documento de carácter informativo redactado por la embajada de Estados Unidos en México bajo la supervisión de Carlos Pascual, etiquetado como secreto y para no mostrar a extranjeros, los funcionarios estadunidenses hacen un balance de la situación de los servicios de inteligencia y espionaje mexicano y señalan que uno de los desafíos más importantes es la falta de confianza entre y dentro de las instituciones del gobierno de México.

Las conclusiones del análisis son que las instituciones mexicanas relacionadas con la práctica del espionaje y las labores de inteligencia se caracterizan por proteger su propia información, sin compartir esos datos con gente ajena a la agencia, en parte debido a los temores por la corrupción, pero también por el miedo al éxito de otras dependencias. En la cultura burocrática de México hay aversión al riesgo, así que las agencias de inteligencia prefieren no hacer nada a hacerlo mal.

A pesar de estos obstáculos, el análisis señala que la cooperación mexicana con el gobierno estadunidense en temas de inteligencia y antinarcóticos nunca ha sido mejor, y añade que las autoridades de México “Dependen frecuentemente de tips de organizaciones de inteligencia y seguridad estadunidense”, y que muchas de las capturas exitosas de importantes figuras del narco son frecuentemente respaldadas por la asistencia de EEUU.

El Cartel de Medellín y el Cartel de Guadalajara por medio de Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y Juan Matta-Ballesteros, montaron una infraestructura en Yucatán para facilitar la introducción de cocaína en los EEUU. Para esta operación, según documentos hechos públicos recientemente por el gobierno estadounidense, contó con el apoyo de la CIA. Los traficantes de droga colombianos y mexicanos apoyaban económicamente a cambio de facilidades para introducir drogas en Estados Unidos.

Las relaciones entre la CIA, el cartel de Medellín y el cartel de Guadalajara quedaron de manifiesto en las declaraciones de Ernest Jacobsen, agente de la DEA, en la investigación que abrió la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en algunas declaraciones afirmaron que algunos contras eran entrenados en los ranchos de los jefes del cartel de Guadalajara por agentes activos de la Dirección Federal de Seguridad la cual desapareció en 1985 tras saberse que había sido responsable de algunos crímenes de Estado en México y de colaborar con la CIA y la mafia del narcotráfico en el interior de Estados Unidos.

En 1984 el Presidente Miguel de la Madrid anunció una política contra el narcotráfico en México con el apoyo de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos. La primera acción de este plan conjunto fue el ataque al rancho de “El Búfalo” (Nota 1​ en noviembre de 1984), el cual era propiedad de Quintero y estaba ubicado en el Estado de Chihuahua entre los Municipios de Jiménez y Camargo. El asalto fue realizado por 450 soldados del ejército mexicano apoyados por helicópteros, en él fueron destruidas ocho mil toneladas de marihuana, en ese momento esta fue considerada la mayor destrucción de marihuana en la historia de México.

El ataque al rancho “El Búfalo” hizo que el cártel de Guadalajara descubriera la presencia de infiltrados de la DEA entre sus miembros, ocasionando que estos buscaran al infiltrado responsable del ataque al rancho, pero no solo eso, Rafael Caro Quintero era el personaje ideal para ser convertido en sparring de los honorables equipos gubernamentales mientras el gobierno de Miguel de la Madrid se empeñaba en proteger al cártel del Golfo.​

La muerte de Camarena y Avelar causó una crisis diplomática entre México y Estados unidos, razón por la cual la DEA posteriormente encabezó la Operación leyenda, cuyo objetivo era capturar a los responsables de sus muerte, Quintero decidió huir hacia Costa Rica, según documentos de la época él partió del Aeropuerto Internacional de Guadalajara el 17 de marzo de 1985, 40 días después de la muerte de Camarena.

Quintero fue extraditado a México inmediatamente por intervención del entonces presidente de Costa Rica Luis Alberto Monge Álvarez. Con él se encontraron varias armas, las cuales fueron decomisadas y entregadas al gobierno de Estados Unidos, entre ellas estaban una Colt superautomática calibre 38 con incrustaciones de diamantes, un fusil Cal calibre de 5.56 milímetros, y una pistola Colt, calibre 45, las cuales sirvieron como pruebas en su contra.

Al momento de su arresto tenía 32 años de edad y una fortuna personal de 100 mil millones de pesos, también poseía 38 casas repartidas entre los estados de Jalisco, Zacatecas, Sinaloa y Sonora. Tanto él como su familia eran dueños o socios de boutiques, discotecas, agencias de automóviles, hoteles, e incluso varias compañías extranjeras. Igualmente había realizado varias obras sociales en Badiraguato, su lugar de nacimiento, con un valor de aproximadamente 500 millones de pesos.

El 12 de diciembre de 1989 Caro Quintero fue sentenciado por los delitos de privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro, homicidio calificado, siembra, cultivo, cosecha, transporte y tráfico de marihuana, suministro de cocaína y asociación delictuosa. Se le asignó una condena acumulada de 199 años, mas solo se le dieron 40 años de prisión, por ser ése el máximo permitido por las Leyes mexicanas de la época. La mayor parte de su estadía en prisión fue descrita como “Un hombre sereno que hablaba poco”.​

El portavoz del Departamento de Justicia, Peter Carr afirmó: “La DEA continuará vigorosamente sus esfuerzos para garantizar que Caro Quintero enfrente cargos en Estados Unidos por los crímenes que cometió” (¿Hasta ahora?) Mientras que en un comunicado la DEA se declaró “Profundamente preocupada” por la liberación de Quintero. Actualmente se encuentra prófugo de la justicia al haberse librado en su contra una orden de aprehensión con fines de extradición.

Relación con el caso Camarena

Tras la información de que en los ranchos de los narcotraficantes mexicanos se entrenaban contras y se recibían la cocaína procedente de Colombia, la DEA estadounidense ordenó a su agente Enrique Camarena Salazar entregar información sobre la ubicación de los complejos de drogas en Centroamérica y el movimiento de los dineros ilícitos de los narcotraficantes latinos, los cuales tenían como destino financiar a diferentes grupos. El 7 de febrero de 1985, Camarena y su piloto Alfredo Zabala Avelar fueron secuestrados, torturados y asesinados en México.

En octubre de 2013, varios ex agentes de la DEA afirmaron que la autora intelectual de la muerte de ambos estadounidenses fue la CIA, debido a que Camarena descubrió las operaciones de tráfico de drogas entre los narcos latinos y el gobierno de Estados Unidos.

Continuará… �

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