(Milán, Italia, 15 de noviembre de 1648 – Guadalajara, México, 17 de julio de 1717)

Su padre era español y su madre italiana, era de ascendencia noble pues provenía de los Duques de Milán. Sus estudios los realizó en un colegio jesuita de Parma.

A los 17 años tomó la decisión de seguir la carrera eclesiástica, ingresó a la Compañía de Jesús en Génova, Italia, y le enviaron a México en 1675, en donde terminó sus estudios en el Colegio Mayor de Tepotzotlán, (Actual Estado de México).

Durante varios años impartió la clase de retórica en el Colegio de Puebla.

Solicitó y obtuvo permiso para impartir el evangelio entre los indios tarahumaras en el norte de la Nueva España, fue destinado a la Misión de Chínipas en los más recóndito de la sierra tarahumara del hoy Estado de Chihuahua, vivió entre ellos por espacio de diez años dedicado a pacificar y reducir a la civilización a los nativos, fundando varias misiones en el lugar.

Posteriormente fue nombrado Visitador de Misiones en Sonora y Sinaloa, y allí en 1691, al recorrer las misiones que estaban a cargo del Padre Eusebio Francisco Kino, se enteró por este de las condiciones en que vivían los indios californios.

Padre Eusebio Francisco Kino

Allí les nació la idea de no descansar hasta lograr la conquista espiritual de los nativos, y tomaron el propósito de restablecer las misiones en las Californias, lugar que no había podido ser conquistado por la espada.

Con fervor misionero iniciaron los trabajos para obtener los permisos y los elementos materiales para llevar a cabo la empresa.

A finales de 1696, el padre Salvatierra fue llamado a la ciudad de México por el Provincial de la orden, donde se le comunicó que se le otorgaba el permiso y se les daban las licencias necesarias para proceder a la evangelización de California.

El 6 de febrero de 1697, un jesuita de sangre española e italiana llamado Juan María de Salvatierra (49), después de vencer una fuerte oposición, obtuvo la autorización para la conquista espiritual de California concedida a condición de que los gastos corrieran por cuenta de la Compañía.

Partiendo de la costa de Nayarit, Juan María Salvatierra (49 años), desembarcó, en la Bahía de San Bruno, el 10 de octubre de 1697.

En el “Domingo de Ramos”, 20 de marzo de 1701, los padres Eusebio Francisco Kino (57) y Juan María de Salvatierra y Visconti (53), queriendo conocer toda la región en que destinaban sus empeños, se encaminaron hacia el Río Colorado acompañados de 10 soldados y algunos indios; fueron por el camino pegado a la costa del Mar de Cortés; pasaron hacia el poniente sobre los medanales al sur de los picos del Volcán de Santa Clara (El Pinacate).

La costa enfrente de la Isla del Carmen, conocida en cochimí como Conchó, explorada por Isidro Antondo y Antillón y fray Eusebio Francisco Kino (52) en 1685 aparecía abundantemente abastecida de agua dulce y fondeando allí el 19 de octubre de 1697, un día después el jesuita Juan María Salvatierra (49), fundó la primera misión permanente en las Californias, Nuestra Señora de Loreto.

El padre Juan María Salvatierra (49) comenzó a edificar la primera misión en Loreto el 20 de octubre de 1697; a esa misión se agruparon los primeros indígenas convertidos, quienes formaron rápidamente una aldea que vino a ser después la capital de Baja California y donde residió el gobierno hasta 1820, época en que la ciudad naciente de La Paz vino a ser la residencia del gobierno y la capital de la Península.

También el padre Modesto Sánchez Meyón (48) se ocupó, entre otras cosas, de fundar el Colegio “Juan María Salvatierra”, el día 19 de julio de 1945, atendido por el grupo de religiosas “Misioneras Hijas de la Purísima Vírgen María” integrado por las hermanas: María Lourdes Félix Balderrama, María Victoria Navar, Consuelo Ocampo, Francisca Vivanco y Felícitas Montes quienes con la participación de la señora Leandra Mayón Vda. de Sánchez y Carmen Romo, formaron el cuerpo de docentes de la institución.

El 13 de junio de 1956, Rosa Martha Del Ángel de Apodaca (15) estudió en el Colegio Juan María Salvatierra.

Por el Profr. José Luis Bobadilla Acosta.

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