Mito Leyenda o Verdad

Joaquín Murrieta Orozco, foto tomada del libro escrito por el historiador Manuel Rojas

Entre estos conceptos se envuelve la figura del personaje, en los que tanto la fecha de nacimiento y la de su muerte, son tan discutibles como la de su propia vida, a tal grado que se ha llegado a pensar que nunca existió, como lo han publicado connotados escritores, que es un héroe mitológico producto de una sociedad pueblerina, desde luego que estas aportaciones carentes de elementos o argumentos que justifique la ausencia de Joaquín Murrieta de este planeta, en conclusión a falta de estos fundamentos sencillamente es para no ser tomados en cuenta.

Por otra parte, este hombre mitológico y de leyenda ha sido fuente de inspiración, de escultores, poetas, pintores y escritores, parte fundamental para la creación de sus obras.

El 21 de octubre de 1992, se presentó en la Casa de la Cultura de Tecate, la tercera edición del libro titulado Joaquín Murrieta “El Patrio” de un total de siete que ha publicado, el historiador Manuel Rojas, considerado uno de los que más han trabajado el tema con respecto a Joaquín Murrieta, labor por la que ha recibido importantes premios económicos y en especie que ha destinado en su  incansable tarea del rescate de la historia. Confieso que no tuve la oportunidad de asistir a la presentación de esta obra y de tanto libro que he comprado y me han regalado no se ni como llego un ejemplar de esta edición a mis manos, en el que encontré entre sus páginas valiosos datos consignando, que Joaquín Murrieta vivió un tiempo en Tecate, no es de dudarse ya que en el contenido de la obra  habla también de un tal Jesús Félix, que era hermano de Carmen, esta esposa de Joaquín Murrieta, lo que da margen a la probabilidad de que el legendario personaje en una de sus andanzas permaneció en Tecate por algún tiempo en la casa de su cuñado Jesús, quien recibió por parte del gobierno en el reparto de parcelas la número 16, donde estaba la construcción de la casa grande del rancho, con fragua y caballerizas de aquel glorioso pasado donde floreció el conocido Rancho de “Los Félix” solo queda como testimonio dando fe un aproximado centenar de olivos formando ordenadas y bellas calles por lo reluciente de sus hojas verdes, como si se hubiera detenido el tiempo, árboles que florecen visitados por expertos curtidores cada año, para cosechar su fruto.

Ilustración del asesinato de Carmen Félix, esposa de Joaquín Murrieta, motivo que lo llevó a tomar las armas en la Alta California

A medida que avanzaba en la lectura de la obra más me interesaba en el tema, que decidí contactar al autor, después de algunas semanas de búsqueda finalmente nos comunicamos en la breve platica le dije que yo tenía una copia del título a nombre del señor Jesús Félix, que amparaba la parcela número 16, donde presumiblemente vivió Joaquín Murrieta, el a su vez me hizo ver que contaba con una carta de puño y letra de Joaquín, fechada en enero 9 de 1853, dirigida a Antonio Valencia explicando con brevedad como andaban las cosas en la Alta California, para esas fechas su esposa Carmen ya había sido asesinada y aquella ilusión, el anhelo el sueño que lo llevo a probar suerte en ese territorio de pronto quedó en la nada a consecuencia de la pérdida de su esposa, razón por la que los planes tomaron otro rumbo y ha sido tema inagotable para seguir escribiendo.

Carta de puño y letra de Joaquín Murrieta, dirigida de Los Ángeles a Antonio Valencia al Estado de Sonora

Retomando el tema de los documentos que tanto le interesaba a Manuel como a su servidor, acordamos reunirnos en Tijuana, donde el daría una conferencia titulada Las Misiones del Colorado invitación que le hizo La Sociedad de Historia de Tijuana, en el mes de octubre de 1908, ahí  fue donde preguntando conocí a Manuel, y sin más palabras que estas tienes el documento sí, yo también traigo el mío, mostrándome el original muy bien protegido de donde se hizo la copia, que hoy ocupa la página histórica en el semanario El Heraldo de Baja California, y que usted amable lector paciente y cómodamente puede leer en casa este valioso documento.

En cuanto al misterio del tesoro escondido en monedas de oro, es un tema que ha cobrado fuerza y popularizado en todo lo largo de la ruta desde el Estado de Sonora hasta La Alta California, generando un regionalismo que se apropian del personaje en función de los caminos que Murrieta transitó, lo mismo sucede con el tesoro, las personas platican de acuerdo al lugar donde habitan y afirmando que ahí está enterrado el tesoro lo que es común escuchar en California, que fue donde salto a la fama, como en Baja California, que fueron sus senderos y principalmente en el Estado de Sonora, que fue su tierra natal, don Gumersindo Esquer, en su obra “Vientos de Fuego”, publicada en 1928, habla de un cuantioso entierro en monedas de oro encontrado en el desierto de Sonora, en una tumba que según señas del personaje, se le atribuyen a Jack Tres Dedos, ¿quién fue este personaje? Su nombre de pila fue Juan Manuel García, el ideólogo del grupo y lugarteniente de Joaquín Murrieta, ¿será este el tesoro que representa una inmensa fortuna que ha traído como locos rastreando de un lado a otro a los buscadores de tesoros?

Lo cierto es que Manuel Rojas, que maneja con maestría lo relacionado con el personaje una y otra vez ha dicho, afirmado y reafirmado, que ese tesoro nunca ha existido.

Seguramente muchas personas han oído hablar del Cerro del Centinela y al escuchar ese nombre lo asociara de inmediato con lo que la gente dice, que fue uno  de los principales escondites en Baja California, por las cuevas naturales y túneles, que son un verdadero laberinto donde difícil puede ser detectado y donde también aseguran está oculto el tesoro de Joaquín Murrieta.

Don Rubén Navarro, antiguo poblador de la Colonia Aldrete, me platicaba que al pie del Cerro de la Panocha, hubo un rancho con noria y corrales donde se escuchaban cosas raras y según sus pensamientos era el dinero enterrado por Joaquín.

Para hacer más grande el cuento esto no me lo platicaron, me tocó vivirlo, como muchos saben administramos un pequeño negocio familiar, hace más de 20 años cierta mañana en una camioneta amarilla ocupada por dos hombres, con edades entre los 20 y 30 uno y el otro rondando los 40 años, se estacionaron frente a la tienda aproximadamente por unas  dos horas, sin perder de fijar la vista al negocio, poco después el más joven entró y compró un jugo de dos litros y se salió, no había pasado ni un cuarto de hora cuando bajaron los dos preocupado por lo que pudiera suceder, pero al saludar amablemente me tranquilice me dijeron que conocieron a mi papá en el parque y que él los había recomendado, me platicaron que venían de san Francisco California, en busca del camino antiguo a Sonora, agregando que el viaje lo hicieron porque en esa ciudad conocieron un ancianito de más de cien años que les reveló un secreto, les regaló un plano y les indicó las señas que había donde estaba enterrado el tesoro, que consistía en tres piedras formando un triángulo cercano a una noria, después de ese día nunca supe más de esos buscadores de tesoros.

Por Emilio Sánchez Pérez
Cronista Municipal

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