Durante el primer semestre de 2019, la actividad industrial y la inversión han mostrado una mayor debilidad, mientras que las exportaciones no petroleras continúan presentando una tendencia positiva y el mercado laboral un desempeño estable, con crecimientos en el salario real.

En un comunicado dado a conocer el pasado Miércoles 31 de Julio; la Secretaría de Hacienda y Crédito Público aseguró que esto es resultado de la desaceleración de la economía mundial en un contexto de tensiones comerciales y conflictos geopolíticos, situación a la que México no es ajeno.

La dependencia indicó que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), la medida más amplia y robusta de balance del Sector Público Federal, registraron un déficit de 60,941 millones de pesos, menor al déficit observado en 2018 de 236,322 millones de pesos.

Asimismo, los ingresos presupuestarios del Sector Público, es decir, el conjunto que incluye al Gobierno Federal, Pemex, CFE, así como los organismos de control presupuestario directo, aumentaron 0.6% en términos reales respecto al mismo periodo de 2018, pero inferiores a lo programado en 68,430 millones de pesos; como resultado de los menores ingresos petroleros observados en el periodo.

No obstante, la SHCP destacó que los ingresos presupuestarios del Gobierno Federal fueron superiores al programa en 12, 111 millones de pesos y tuvieron un crecimiento de 1.7% en términos reales respecto al mismo periodo del año anterior.

Al tiempo de que entre enero y junio de 2019, el gasto neto pagado fue inferior al programa en 174,484 millones de pesos, resultado de un menor gasto programable de 123,751 millones de pesos y de un gasto no programable inferior en 50,734 millones de pesos a lo previsto para el periodo.

Especialistas en el tema económico han señalado que el gobierno de la Cuarta Transformación llegó a su primer año de su victoria en las urnas y con claroscuros en la economía, porque subestimó la desaceleración que traerían sus políticas de austeridad,

La actual administración federal se ha enfocado en los ejes político y social, pero dejó en un segundo plano el aspecto económico y la relación con Estados Unidos, el principal socio comercial.

El presidente Andrés Manuel López Obrador tomó como bandera el mantener finanzas públicas contablemente sanas y una conducción ortodoxa de las mismas para dar certidumbre a los grupos financieros y a la inversión, pero no ocurrió así.

El crecimiento económico se mantuvo en 0.4% durante los primeros cuatro meses del 2019, cuya cifra es similar a la contabilizada desde diciembre del 2018. Las cifras son muy polémicas y debatidas porque marcan una fuerte desaceleración económica; Lo anterior porque el objetivo del Ejecutivo federal era crecer 2% este año, sin embargo, los pronósticos han dejado ver que éste será del 1% o hasta menor.

La desaceleración económica ya tiene efectos en los sectores productivos estratégicos -construcción, industria y comercio y la generación de empleo, como consecuencia del ritmo acelerado de las políticas de austeridad.

Eso, de alguna forma ha limitado los beneficios tan esperados, como el incremento de 16% al salario mínimo que de ninguna manera se ve reflejado en el consumo interno. La creación de las plazas laborales ha sido uno de los temas más preocupantes, pues el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó la creación de sólo tres mil 983 nuevos empleos en mayo, una cantidad que se traduce en estancamiento. Algunos especialistas y asesores empresariales comentan que es urgente revisar la política de austeridad porque está frenando el crecimiento de los sectores productivos y la economía mexicana. Si bien es importante tener un gobierno sobrio, eso no implica que no debe revisar las afectaciones cuando la austeridad se lleva a un extremo.

 La administración federal requiere estrategias con mayor eficacia. Con tan solo siete meses de su gestión y a un año de haber ganado las elecciones, es momento de evaluar si vamos por el camino correcto; Han logrado pasar este periodo de aprendizaje y ahora van a tener que revisar los resultados y la evaluación tendría que ser más estricta en los meses siguientes, si consideramos que en el mes de Septiembre se debe presentar ante el congreso Federal el anteproyecto de Ley de Ingresos y presupuesto de egresos para el 2020.

El panorama internacional no es muy alentador, algunos países como Italia han tomado medidas encaminadas a poner en marcha un programa de reactivación económica; por lo tanto en  México si no se actúa a tiempo podría perderse la oportunidad de evitar una mayor precarización socioeconómica de nuestro país.

Según encuesta realizada por la firma global de consultoría AT Kearney, luego de hacer una encuesta a directivos de 500 empresas globales, que determinan el destino de 90% de toda la IED que se mueve a nivel internacional México registró una caída de ocho peldaños entre los países que más Inversión Extranjera Directa (IED) reciben en el mundo, al pasar de la posición número 17 a la 25 en el Índice Global de Confianza de IED 2019.

México logró mantenerse en el lugar 17 durante 2017 y 2018, pero los inversionistas tienen ahora un menor optimismo, lo que llevó a una baja significativa, a pesar de subir su calificación de 1.47 a 1.49. El país se encuentra en un punto de inflexión debido a que la incertidumbre ha crecido entre los inversionistas, como consecuencia de una reducción en la expectativa de crecimiento económico de 2.1 a 1.0% para 2019, y de 2.7 a 1.7% para 2020.

A ello se suman los cuestionamientos de la nueva administración federal sobre las reformas estructurales del sector energético, así como las inconformidades y el levantamiento de grupos laborales y sindicales, como el ocurrido en Matamoros. Este resultado también se ve influenciado por la reducción en la evaluación sobre la perspectiva de la deuda soberana del país, particularmente al buscar el Estado una mayor participación de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Cómo es posible que en pocos meses se haya dado al país un frenón económico que nos mantiene al borde de la recesión, tal vez la única explicación se sustenta en las premisas anteriores.

Se ha observado una caída espectacular en la mayoría de los indicadores macroeconómicos, particularmente lo que se refiere al crecimiento del PIB, empleo, inversión y confianza.

Ante estas evidencias, y ahora con el Plan de Negocios de Pemex, nuevamente el país será castigado.

Desde Palacio Nacional diariamente se tienden cortinas de humo para tapar el sol con un dedo y con ello engañar al grueso de la población, que, por desgracia, se muestra confundida ante el “Vamos requetebién” contra la cruenta realidad. Ya no son especulaciones, 2019 será recordado como el peor inicio de un nuevo gobierno por los indicadores que ya comentamos, y ni que decir de la inseguridad y la preservación del Estado de derecho.

El cúmulo de errores va en aumento; Desde la inconstitucional cancelación del nuevo aeropuerto de Texcoco, pasando por la guerra al huachicoleo, hasta el nuevo Plan de Negocios de Pemex, han sido medidas que lleva al país al despeñadero. Los recortes presupuestales han dañado la calidad de vida de millones de mexicanos, se han hecho en aras de tener dinero suficiente para apalancar los programas políticos-electorales y financiar las obras de relumbrón que no representan ningún beneficio. El aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya son proyectos que nacerán muertos y se convertirán, si se llegan a construir, en un claro ejemplo de la ineficacia y la terquedad.

 Por su parte el INEGI, dio a conocer que el PIB en el segundo trimestre creció 1%, es por ello que según la estadística económica se considera recesión cuando en dos trimestres consecutivos no se alcanza un crecimiento económico, sin embargo; queda en duda si el impacto inflacionario es verdaderamente positivo en función del poder adquisitivo del ciudadano.

La perspectiva en países como Estados Unidos para el 2019 será del 4% del PIB.; Como medida inmediata ellos redujeron su tasa de interés bancaria en un 0.25%, con el fin de no verse afectados por los impactos de la desaceleración económica mundial. La gran incógnita es cuando se tomaran medidas preventivas de alto impacto económico en nuestro país alejadas del populismo y del sentido paternalista con el cual se están conduciendo los destinos económicos. La aspiración de crecimiento del presidente mexicano se topa con una realidad difícil de negar: un débil Estado de Derecho que garantice la seguridad de las inversiones, la abundante economía informal, y un rezago en la inversión en infraestructura. México se ha convertido en un país rezagado en el mundo emergente. Crece menos que la gran mayoría de los países de la región.

El Autor es Contador Público y Licenciado en Derecho, se desempeña como asesor de negocios, catedrático en nivel Superior y medio superior actualmente es consejero Técnico del Sistema Estatal Anticorrupción.

Datos de contacto: rebelinfco@gmail.com

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