Psic. Felipe Aguilera Calleros

Nuestra vida está llena de sentimientos y emociones, ambos influyen en la manera en que socializamos e interactuamos con las demás personas, algunos tienen multitud de amigos (reales, no como los de las redes sociales); algunos cuentan a sus amigos con los dedos de las manos, algunos con solo una mano, y entre esos amigos en ocasiones tenemos a “nuestro mejor amigo”, ¿Cómo es que le asignamos esa importancia especial a ciertas personas?

Tenemos vecinos que nos agradan, y otros que no tanto ¿Cómo es que algunos nos caen mejor que otros?

Para dar una noción de cómo es que se da esa atracción por los demás, tenemos que definir a qué nos referimos precisamente con atracción, pues dicha palabra nos suele hacer pensar en términos de “amor”. Sin embargo, el amor es un tema aparte.

En palabras sencillas cuando hablamos de atracción, en la física, hace alusión la fuerza que tiene una cosa para atraer a otra, o hacer que se le acerque. Viéndolo desde la perspectiva de la psicología social hablamos específicamente de una atracción interpersonal, que hace referencia al juicio que elaboramos sobre alguna persona y a partir del cual decidimos si nos agrada o no.

Se ha encontrado que hay factores importantes en el inicio de interacción entre los seres humanos que dan pie a que dos personas puedan atraerse (caerse bien):

El primer factor es la proximidad, la cercaníafísica entre las personas hace que sea más probable que se atraigan, tal como sucede en compañeros del trabajo, de estudios, o cualquier otro grupo social.

Un segundo factor puede ser la exposición por sí misma. Es decir, el estar en constante presencia de otros puede hacer que nazca cierta empatía, o que nos agraden las personas. Esto no sólo sucede con seres humanos. Muchas veces al escuchar en diversas ocasiones cierta canción, lo que provoca es que comienza a agradarnos, y sin darnos cuenta la estaremos tarareando tarde o temprano.

Con las personas cuando llegamos a desarrollar cierta sensación de familiaridad, esa sensación provoca más sentimientos positivos (tranquilidad, paz, confianza) que se terminan adjudicando a la persona misma. Pero si las interacciones iniciales resultan conflictivas, “accidentadas”, o negativas, esas probabilidades de que la persona nos llegue a agradar se ven disminuidas.

Cuando encontramos que los demás tienen ciertos valores, creencias, ideas, gustos, similares a los nuestros, más nos agradaran esas personas. Esta semejanza funciona en parte, porque pensamos que aquellos con actitudes similares a las nuestras, nos evaluaran también de forma positiva.

Estos son algunos de los factores por los cuales algunas personas nos caen mejor que otras, claro que no son los únicos ¿se te ocurre alguno?

“No se trata del número de interacciones que realizas sino la calidad de éstas”

¡Nos vemos en la próxima publicación!

-LAS OPINIONES DEL AUTOR, NO REFLEJAN LAS DE LA EMPRESA-

0 Comments

Leave a Comment