Nuestra vida cotidiana se transformó por la llegada de un visitante diminuto que se esparció poco a poco por el mundo. Algunos incrédulos murmuran palabras irrepetibles ante las propuestas de los gobiernos federal, estatal o municipal que en el ánimo de estar bien implementaron en sus respectivos ámbitos diversos programas de trabajo para enfrentar la Pandemia, y no terminan por darle gusto a todos. El interés generalizado es que haya menos enfermos.  

Día a día, nuestro lenguaje incluye palabras, como pandemia, contagio, resguardo, acaparamiento, y otras que ensombrecen el más bello sol que nos abriga, como los son: Contagiados, enfermos y decesos. Hoy son parte de nuestro lenguaje diario, ojalá hubiéramos permanecido sin tener que pronunciar esas palabras.

Nos resistimos a dejar nuestras rutinas, bajo la indicación de “Quedarnos en casa” hicimos lo propio. Somos testigos de cómo se fueron desocupando las calles, algunas áreas que estuvieron ocupadas durante años hoy están libres de personas, vehículos y negocios ambulantes. Medidas extremas dirían algunos, pero ante la adversidad hay que realizar lo necesario y no siempre estaremos conformes.

No todo ha sido malo, como medidas sanitarias en muchas ciudades se han lavado las áreas externas de algunos hospitales, puentes y hasta calles. La basura depositada en las banquetas ha disminuido, hay menos tráfico y aunque no nos agrade reconocerlo, el aire es más limpio.

Algunas de las situaciones que hoy se enfrentan en muchos países sobre de nuestro continente es que hay niños y jóvenes que no tienen acceso a comer tres veces al día mucho menos tendrán acceso a internet o una computadora. Situación que no pudo ser prevista, pero de cualquier manera genera incertidumbre y preocupación en muchos alumnos, así como en sus padres.

No puedo evitar recordar la época en que debimos seguir reglas estrictas en cuanto al lavado de manos, evitar estar en lugares con muchas personas, debido al H1N1 o gripe estacional, a las preocupaciones de la escuela añadimos la preocupación y susto entre niños y jóvenes por la enfermedad que se presentó en aquella época, supongo que en estos momentos no es distinto con los menores. No he visto programas en que se hable a los niños de lo que sucede y puedan comprender en su propio lenguaje que esto pasará.

Por otra parte, con las clases en línea, “Con todas las herramientas tecnológicas en casa” será una experiencia nueva y en un reto a vencer. Según las palabras del Secretario de Educación en nuestro Estado. Pero, ¿Tendrá en cuenta la situación que además viven las familias? ¿Qué harán los padres para poder proveer una computadora en casa? ¿Qué harán para recibir clases si hay más de un miembro en el hogar estudiando? Y lo que es más inquietante ¿Qué harán para apoyar los estudios de un integrante de la familia que requiere educación especial? Deduzco que no han previsto ninguna de éstas situaciones, me causa extrañeza que no se estén tomando medidas, ya que quien encabeza el área educativa en nuestra entidad conoce las necesidades de las clases populares, quizá es momento de salir de su oficina y palpar de primera mano el sentir y el vivir de las clases desvalidas, el futuro de nuestro país está en áreas como la educación, la cultura, y el campo.

¿Cómo se enfrentarán los problemas de falta de pago de muchos docentes en nuestro Estado? Esa es una cuenta pendiente que hay de mucho tiempo, entonces los docentes, ¿En que están ocupados? Tratando de cumplir con el programa de aprender en casa, están preocupados en llenar los programas a seguir y poder impartir sus clases en línea o les ha quitado el sueño el hecho de que como no tienen dinero para pagar sus necesidades básicas, además tienen la preocupación de ¿Cómo pagar el servicio de internet? O es cierto aquello de que los trabajadores de la educación deben asumir sus propios gastos para bajar el gasto en las escuelas. Una vez más estamos ante la situación complicada. El punto importante es que bajo la lupa que se mire el panorama es poco alentador en cualquiera de los municipios de nuestra entidad.

Por otra parte, estamos en espera de ver qué se hará con las clases en televisión abierta que se implementarán en nuestro país a partir del 20 de abril del año en curso, pero es complicado suponer que tres horas de clase de primaria, 90 minutos de inglés, y dos horas de clase en secundaria funcionen para tener en el futuro hombres y mujeres preparados.

Mientras todo esto sucede, veremos que otras medidas se toman para las clases de nuestros jóvenes y niños que ahora reciben aparentemente sus clases en línea. Y que podrán hacer los docentes que hasta el momento siguen sin recibir su pago en diferentes partes de nuestro Estado.

“Las fronteras no son el este o el oeste, el norte o el sur, sino allí donde el hombre se enfrenta a un hecho”

Henry David Thoreau.

“La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor”

Winston Churchill   

Por Lylia Ciriam Verdugo Ruiz.

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