La semana anterior, al concluir la diferencia entre percepción y realidad en materia de seguridad pública, comenté que en esta entrega habría de referirme a todos y cada uno de los programas preventivos que se tienen activos en la Dirección de Seguridad Ciudadana, y cómo es que estos han contribuido a disminuir la incidencia delictiva en los delitos de orden común, particularmente en todas las modalidades de robos. Sin embargo, y antes de hacerlo, quiero comentar con usted el “Síndrome del Tercer Año”; ¿Ha escuchado hablar de este? No se preocupe, porque muchas autoridades policíacas tampoco.

Entremos en el tema.

En materia de combate a la inseguridad desde la perspectiva de la prevención, es común que al tercer año de gobierno de las administraciones municipales se comience a descuidar o relajar la presencia policiaca preventiva por la efervescencia política que se genera en los tiempos pre y electorales, lo que de permitirse y no actuar a tiempo trae como consecuencia que los índices delictivos en los delitos prevenibles (Particularmente robos en todas sus modalidades) se vayan de nueva cuenta a la alza, esto es, que se incremente de manera importante y en ocasiones preocupante la comisión de estos. Hay quienes afirman lo anterior se debe a lo que se conoce como el ‘Año de Hidalgo’, aunque otros también aplican, adicionalmente, el ‘Año de Carranza’ -Por si el de Hidalgo no alcanza-; y así, a pesar de haber tenido -Tal vez- buen desempeño en el combate a la inseguridad, ese incremento delictivo en el tercer año de cada gobierno da al traste con los buenos resultados previos, si es que éstos se dieron -Insisto, de no actuar a tiempo para evitarlo-.

Por eso siempre he sostenido que el combate a la inseguridad no se puede basar en ocurrencias o corazonadas ni en el dicho de hablantines o merolicos del tema, sino que debe partir de un profundo análisis que permita llegar a un diagnóstico oportuno, preciso y certero de la situación que se debe confrontar, pues lo inmediato que se debe lograr es la contención delictiva y seguidamente, la disminución sostenida de ésta.

Vea usted: Si tiene en casa a una persona crónicamente enferma y que de repente se agrava a fase casi terminal, ¿qué haría?; ¿no buscaría, acaso, al mejor médico para que curase a su pariente? Revisión médica, exámenes de laboratorio, diagnóstico, tratamiento, evaluación y evolución, pronóstico, etc., todo rapidito, ¿no?, porque no creo que usted optare en decirle ‘Se lo traigo en unos meses a ver si sirvió lo que le dio, doctor’; ¿no, verdad?

En materia de seguridad y justicia es equivalente: Los exámenes de laboratorio son el análisis del comportamiento delictivo a partir de las mediciones existentes, que es la estadística delictiva; el diagnóstico es para ver -de esa estadística- la gravedad del problema -comportamiento y crecimiento delictivo- y ver qué puede pasar si no se enfrenta bien y oportunamente éste; el tratamiento es el diseño de estrategias adecuadas, precisas y certeras, a través de programas operativos y preventivos con un fin determinado y resultados a inmediato plazo; la evaluación es medir diariamente si el tratamiento está o no funcionando -la evolución es la mejoría-, y así pronosticar el decremento de la incidencia para llegar a una mejor convivencia social, lo que médicamente sería a la alta del paciente. (Así como la delincuencia es algo imposible de erradicar por completo, hay algunas enfermedades que tampoco se erradican sino que se controlan y se mantienen en niveles médicamente aceptables y tolerables, ¿o no?)

Pues bien, regresemos a esto del Síndrome del Tercer Año y veamos el comportamiento delictivo en el cierre de las administraciones municipales desde el año 2006, que es el último año de registro disponible para consulta en la SSPE:

TOTAL DE DELITOS:
3er. año XX Ayuntamiento: a la alza
3er. año XXI Ayuntamiento: a la alza
3er. año XXII Ayuntamiento: a la BAJA

ROBOS EN GENERAL:
3er. año XVIII Ayuntamiento Joaquín Sandoval: a la alza
3er. año XIX Ayuntamiento Donaldo Peñaloza: a la alza
3er. año XX Ayuntamiento Javier Urbalejo: a la alza
3er. año XXI Ayuntamiento César Moreno: a la alza
3er. año XXII Ayuntamiento Nereida Fuentes: a la BAJA

ROBO DE VEHÍCULO:
3er. año XVIII Ayuntamiento Joaquín Sandoval: a la alza
3er. año Peñaloza y Urbalejo a la BAJA.
3er. año XXI Ayuntamiento César Moreno: a la alza
3er. año XXII Ayuntamiento Nereida Fuentes: ligeramente a la alza pero a la BAJA en comparación con el gobierno anterior.

ROBO A CASA HABITACIÓN:
3er. año XVIII Ayuntamiento Joaquín Sandoval: a la alza
3er. año XIX Ayuntamiento Donaldo Peñaloza: a la alza
3er. año XX Ayuntamiento Javier Urbalejo: a la alza
3er. año XXI Ayuntamiento César Moreno: a la alza
3er. año XXII Ayuntamiento Nereida Fuentes: a la BAJA

ROBO A COMERCIO:
3er. año XVIII Ayuntamiento Joaquín Sandoval: a la alza
3er. año XIX Ayuntamiento Donaldo Peñaloza: a la alza
3er. año XX Ayuntamiento Javier Urbalejo: a la alza
3er. año XXI Ayuntamiento César Moreno: a la alza
3er. año XXII Ayuntamiento Nereida Fuentes: a la BAJA

ROBO CON VIOLENCIA:
3er. año XVIII Ayuntamiento Joaquín Sandoval: a la alza
3er. año XIX Ayuntamiento Donaldo Peñaloza: a la alza
3er. año XX Ayuntamiento Javier Urbalejo: a la alza
3er. año XXI Ayuntamiento César Moreno: a la alza
3er. año XXII Ayuntamiento Nereida Fuentes: a la BAJA

ROBO EN VÍA PÚBLICA:
3er. año XVIII Ayuntamiento Joaquín Sandoval: a la alza
3er. año XIX Ayuntamiento Donaldo Peñaloza: a la alza
3er. año XX Ayuntamiento Javier Urbalejo: a la BAJA
3er. año XXI Ayuntamiento César Moreno: a la alza
3er. año XXII Ayuntamiento Nereida Fuentes: a la BAJA

Ese es el Síndrome del Tercer Año al que me he referido, un síndrome que en la administración de la Alcaldesa Nereida Fuentes González no se ha presentado ni se presentará; allí están las cifras y datos crudos, reales, actuales y vigentes. Todo, derivado de una correcta Política de Seguridad Ciudadana trazada desde antes del inicio del XXII Ayuntamiento a corto, mediano y largo plazo, donde el compromiso era la inmediata contención delictiva y su paulatina y sostenida disminución o decremento.

Si la percepción dice otra cosa, en medicina la percepción no existe. No es el ‘Yo creo que está enfermo’; no es el ‘Yo creo que no mejora’, como tampoco el ‘Yo creo que el medicamento no funciona’. No, será el médico, el especialista de salud quien le dirá la realidad con palabras precisas: “Está sano, está enfermo, o está sanando”.

Ojala así lo entiendan a pesar de tirios y troyanos porque en Tecate, en materia de seguridad, vamos bien y mucho mejor que en otras épocas en las que había menos comercios, menos habitantes, menos movimiento económico-comercial y, también, más policías. No echamos ni echaremos las campanas al vuelo pero, allí están los resultados y las diferencias.

Cuidado, ahora, con el regreso de hablantines o merolicos en el tema que de todo opinan y de nada saben porque el tema de seguridad y justicia no requiere de corazonadas, ocurrencias, buenos deseos, ni buenas intenciones. Requiere de mucho más que eso.

Como decía hace muchos años el connotado penalista Baja Californiano Víctor Francisco Sández Guardado: “Combatir el crimen requiere de mucha foliculina y mucha testosterona”, que en otras palabras quiere decir…

Nos vemos la próxima semana con los temas pendientes.

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